Cien Suspiros Y Un Murmullo

CIEN SUSPIROS Y UN MURMULLO

"Cayeron, como suspiros,
cien gotas de lluvia salada..."

sábado, 18 de julio de 2015

Relámpago



Son mis pasos un relámpago
cuando camino en las nubes.

No quiero que se desaten tormentas
no quiero derramar aguaceros
no quiero que por error caiga un rayo
y vaya a caer en tu cuerpo.

No quiero provocar tempestades
y no quiero enfadar al viento
no quiero hacer por error que el frío 
vaya a penetrar en tu pecho.

Es mucho lo que no quiero
pero soy un terrible tornado
y siguen siendo un relámpago
sobre las nubes mis pasos.

martes, 7 de julio de 2015

Cien Suspiros Y Un Murmullo



Cayeron, como suspiros,
cien gotas de lluvia salada.

Dime Ángel guardián,
¿sentiste sobre tu espalda
arañazos y mentiras?
Claro que no lo notaste
porque mi Luna si sale no engaña,
tan solo se deja observar.

El aire de mi dolido pecho
revuelve cristales rotos.
No soy tu endiablado universo
porque cuando sale tu Sol
alumbra como una furcia
a quien te pide calor.

Y entre criaturas de hielo
tan solo se alzó un murmullo.

lunes, 1 de junio de 2015

El Valle Del Silencio



- ¡Arqueros! ¡A mi señal! - gritó el capitán del ejército.

Todos los soldados permanecían atónitos ante tan cruel acto pero ninguno alzaba la voz ni tiraba al suelo su arma.

El atardecer despuntaba y en el horizonte se marcaba el contorno del Castillo con sus dos enormes Torres; impasibles, adormecidas y abandonadas. En su frente y como traídos por la oscuridad de la noche, dos docenas de catapultas y más de quince mil hombres esperaban las órdenes para atacar.

- Mi Señor - rompió el silencio del valle el capitán dirigiéndose al Rey - Usted, en su infinita bondad podría replantearse esta guerra. Dentro de esas murallas hay personas inocentes. Ruego, mi Señor, les de una oportunidad porque no será una guerra justa, será una carnicería -.

- ¿Osas cuestionar mi decisión, capitán? - dijo el Rey sentado en su trono improvisado de oro macizo y piedras preciosas. Alzó la mano e hizo un gesto a los guardias - El capitán se ha vuelto loco y ha osado desafiarme. Ejecútenlo al amanecer -.

Le ataron en primera fila por orden del Rey para que viera, antes de morir, como se iba a cumplir su voluntad.  Los arqueros comenzaron a disparar y las catapultas, cargadas de gigantes bolas de fuego, disparaban sin descanso.

El capitán gritaba tendido y atado en el suelo - deteneos, Majestad. Deténganse soldados. Os lo suplico - pero en vano porque nadie más desafiaría al Rey. La razón de esa guerra no era otra que la satisfacción de ver qué tan leales eran sus hombres a pesar de que fuera por miedo a él y a Dios.

El Rey disfrutaba oyendo los gritos de mujeres y niños aterrados procedentes del interior de las murallas. Los soldados no cesaban de disparar pero comenzaron a hacerlo a intervalos mayores por el asombro del genocidio que estaban cometiendo.

- A mí nadie me cuestiona, capitán. Yo soy el Rey y por encima de mí sólo está Dios que siempre me acompaña en mis batallas. Observa como cae el Castillo - apuntó a las Torres que se desarmaban en mil pedazos con una mezquina sonrisa en el rostro.

A escasos minutos del amanecer, un profundo silencio invadió el valle. Los soldados comenzaron a llorar y sufrir por lo acontecido. Alguno, incluso, se quitó la vida por no poder cargar con la culpa. Ya no se oían voces procedentes del Castillo y el aroma a muerte inundaba más allá de las fronteras del reino.

- ¿Cuál es su última voluntad, capitán? - preguntó el Rey justo antes de mandar que lo ejecutaran.

Los guardias no podían ocultar su rostro de tristeza mientras preparaban al reo para su ejecución. El capitán lloraba desconsolado y en un último esfuerzo sacando fuerzas de donde no las tenía contestó - deseo que mi muerte no sea en vano, ni la mía ni la de los inocentes que esta noche han muerto. Deseo que Dios no exista para no hacerle responsable de esta masacre y lo que más deseo es que, Majestad, se pudra en el infierno por habernos arrastrado a su locura y a su ambición haciéndonos derribar su propio Castillo asesinando así a nuestras mujeres y a nuestros hijos sólo para alimentar su ego -.

El sol reapareció y el golpe de un hacha marcó el último silencio haciendo que el olvido se llevara los deseos y que el rey continuara su camino como si aquello jamás hubiera ocurrido seguido por su leal ejército.

jueves, 14 de mayo de 2015

La Criatura Helada



 
Quedó rodeada la arquera
por las criaturas de hielo
temblando y buscando en el cielo
señales de salvación.

Batió sus alas con fuerza
pero estaban cubiertas de escarcha
y rompieron en mil pedazos
impidiendo así su vuelo.
Soltó un alarido al viento
pero éste jamás le ayudó
y consumida en el llanto
se congeló hasta su voz.

Yo lo vi desde las nubes
y, cuando terminó la batalla,
descendí volando rauda
creyendo poder salvarla
pero era una fría estatua
que yacía sin vida dentro
y no tuve rayos de sol
para traerla de nuevo.

Y la envolví furiosa en mis alas
dejándome cubrir de escarcha
convirtiéndome sin resistencia
en otra criatura helada.

viernes, 1 de mayo de 2015

Luna Menguante



Y salió mi Luna completa, cargada, Llena de pena
y encontró consuelo en destellos de otro astro...

Mi Luna es sincera y por eso ahora mengua
pero si corre el tiempo, aunque lento, ella renueva.

No quise afligirte mi Sol.
Sólo aprendí que siendo yo tuya
no había en ti nada mío.

Excúsate cuanto quieras con mi consuelo
pero advierte que vuelas, volaste y volarás
sin haberme tenido nunca presente.

Si me amaras, no hubieras dudado;
si entendieras, me soltarías
porque aunque sienta dolor al caer
será mañana un día nuevo
y serán las noches más plácidas
aunque sola siga mi Luna.

Yo ya no quiero más soles,
tal vez tampoco más días.
Quiero quedarme mecida
en mi triste Luna menguante
mirando lejanas estrellas muertas
durante mi eterna y absurda noche.


lunes, 13 de abril de 2015

Fuego En La Tormenta



Turbias las aguas que traen anhelos
y llorosas las hojas que se lleva el viento.
Tiempos desmedidos de cantos de cuco
e instantes eternos de claros de bosque.

Soy de fuego en la tormenta
soy de aire en los vacíos
soy lo que no debo ser
cuando soy lo que estoy siendo.

Letargos de rocas silentes anuncian
aromas de tierras baldías pero yermas.
Llegan ejércitos de hombres sin alas
despojando apéndices de nuestra espalda.

Seré de fuego en la tormenta
seré de aire en los vacíos
seré lo que no debo ser
cuando soy lo que estoy siendo.

Lleva el río con su teñida calma rubí
plumas de vivos colores apagados
y sin hacer contracorriente floto
separando mi cuerpo de mi alma.

Fui de fuego en la tormenta
fui de aire en los vacíos
fui lo que no debo ser
cuando soy lo que estoy siendo.

miércoles, 1 de abril de 2015

Mortales Palabras Inmortales



Son espadas las palabras
que se dicen para herir.
Sus hojas son afiladas
y desangran lentamente
en las guerras y en amores
que se muere hasta la vida
por las flores
que algún día
no estuvieron tan marchitas
y no son para decorar
tristes y podridas tumbas
de los que aunque ahora muertos
aún están caminando en vida.